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El 19 de marzo, la Iglesia celebra la Fiesta de San José, el padre adoptivo del Redentor y patrono de los padres “sin voz". Sin embargo, la mayoría de los cristianos conocen muy poco sobre este hombre extraordinario. Tenemos la inclinación de prestar atención a los personajes que hablan en una historia, y de relegar a los que no.

San José acurruca al niño Jesús, imagen que se ha hecho popular en las iglesias en los últimos años. Esta imagen se encuentra en un vitral de la iglesia St. Henry en Pompano Beach.

Fotógrafo: JIM DAVIS | FC

San José acurruca al niño Jesús, imagen que se ha hecho popular en las iglesias en los últimos años. Esta imagen se encuentra en un vitral de la iglesia St. Henry en Pompano Beach.

Sin embargo, cuando reflexionamos sobre san José, miramos las escrituras desde otra perspectiva, a través de otra ventana. De repente, san José toma vida como el modelo y amigo de los padres silentes de nuestros días.

En la cultura de la muerte de nuestros tiempos, los padres son relegados a un segundo plano. No se toman en consideración hasta que la madre decide tener a su hijo. Hasta ese momento, no se considera a los hombres como padres. A menudo, nuestro sistema legal y nuestras tradiciones culturales los silencian. Aquí es donde san José entra en escena. Al reflexionar sobre algunos detalles en las vidas de Jesús y de María, podemos aprender cómo un padre que parece que no tiene voz, puede estar a la altura de las circunstancias sin decir una palabra.

Nuestro primer encuentro con José ocurre después de la Anunciación. Está pensando en divorciarse de María, pero las Escrituras nos dicen que era un hombre justo y no quería hacerle daño. Quería hacerlo en silencio, sin escándalo. Es un hombre que se encuentra en una crisis de embarazo. A pesar de sus temores y quizás de una gran decepción porque su amada está embarazada, él no quiere simplemente marcharse. Quiere encontrar una manera civilizada, caritativa y justa para el beneficio de María, no para el suyo.

Lo vemos de nuevo cuando el ángel le anuncia que el niño es Hijo del Altísimo, y que no debe tener miedo de tomar a María como su esposa. Una vez más, este hombre no dice una palabra, ni siquiera cuando el ángel le habla en un sueño. Sin embargo, se levanta, acoge a su prometida en su casa como su esposa, y asume el papel de padre de su hijo por nacer. Desarrolla un vínculo con este niño, uno que se basa en la fe. José es el modelo de un padre cuya relación con sus hijos se fortalece por su fe en Dios.

Cuando llega el momento de que María dé a luz, se encuentran en Belén para el censo. La costumbre judía era que las mujeres dieran a luz en lugares distintos a los de la familia; hacer lo contrario violaría las reglas sobre la higiene. Una vez más, José presenta una lección para nuestros padres, esta vez sobre la responsabilidad. Él sale a buscar un lugar donde María pueda tener su bebé. Lo mejor que puede encontrar es una cueva, pero para María y Jesús, era un palacio, porque fue un esfuerzo de amor por parte de José.

Tras la visita de los Magos, el ángel se le aparece de nuevo a José en un sueño para advertirle que Herodes quiere matar al niño. De nuevo, José es el padre sin voz, que no dice una palabra. Sin embargo, le habla a los padres de cada generación sobre el deber de proteger a sus hijos en una cultura de la muerte. Y así, José lleva al niño y a su madre a cruzar la frontera hasta Egipto.

La última vez que vemos a José es en Jerusalén, cuando Jesús tiene 12 años. Él y María habían perdido de vista al niño durante tres días. Al descubrir que estaba perdido, tuvieron que viajar tres días de regreso a Jerusalén para encontrarlo. Las palabras de María son muy reveladoras. Le dijo a Jesús: "Tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando" (Lc 02:48). José es el padre que rescata a su hijo. Él es también el padre que se asocia con la madre en la crianza de su hijo. Esto es muy claro. Es la madre quien regaña al hijo.

Al mirar la vida de san José, encontramos en él un padre cuyo silencio habla en voz alta a todos los padres, especialmente a quienes han sido silenciados por la cultura de la muerte. Es un padre con profunda fe, que es justo y sincero. Es responsable y es un protector. Deja todo por rescatar a su hijo, a la vez que colabora con la madre del niño. El hombre que calla en los Evangelios habla con más fuerza sobre el significado de la paternidad.

El resultado de este discernimiento ha sido el inicio de Project Joseph (Proyecto José), una iniciativa de los Franciscanos por la Vida y el Ministerio del Respeto a la Vida, de la Arquidiócesis de Miami. Juntos podemos ayudar a los padres sin voz que enfrentan embarazos inesperados para que su respuesta esté a la altura de la de san José. Los grupos de discusión son guiados – y siempre apoyados – por mentores voluntarios que están dispuestos a compartir su experiencia con la paternidad, ya sea la propia o la de sus padres.

San José es el modelo que tenemos para los padres en situaciones de embarazos en crisis. Tenemos la esperanza de que imitarán a este padre grande y silente.

Para obtener más información sobre cómo puede ayudar, comuníquese con la Oficina de Respeto a la Vida, al 954-981-2922; escriba a [email protected]; o visite  www.respectlifemiami.org/project-joseph.html.
 

Comments from readers

Jos� Joaqu�n Rodr�guez - 03/14/2016 07:16 PM
Espero que este escrito con tantos valores morales y de fe, sea aceptado y analizado por todos aquellos padres, que en un momento determinado en la vida y de enfrentarse a situaciones dif�ciles, tengan la correcta decisi�n as� como lo hizo San Jos� para salvar la vida de su hijo que Dios le entreg� para su crianza y educaci�n.

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