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Este a�o, el Quinto Domingo del Tiempo Ordinario marc� un hito: �mi esposa y yo pudimos escuchar la misa por primera vez en cinco a�os!

Pero, �no asisten a la misa cada semana? S�, asistimos. Pero este domingo fue especial. Nuestros dos ni�os (Zoe, de 4 a�os, y Matthew, de 5) se graduaron del Cuarto de Ni�os, y pudimos sentarnos con la comunidad general y escuchar la misa. �Efat�!

�Oh, el controvertido Cuarto de Ni�os! Pocas cosas en la misa provocan un debate tan acalorado y vehemente.

Por una parte, algunos lo ven como una necesidad. Los ni�os inquietos y agitados pueden distraer a la asamblea de la oraci�n y la contemplaci�n. La misma misa exige observar per�odos de �silencio sagrado�:

�Debe guardarse tambi�n, en el momento en que corresponde, como parte de la celebraci�n, un sagrado silencio� Ya desde antes de la celebraci�n misma, es laudable que se guarde silencio en la iglesia, en la sacrist�a, en el 'secretarium' y en los lugares m�s cercanos para que todos se dispongan devota y debidamente para la acci�n sagrada". (Instrucci�n General del Misal Romano, #45)

"La Liturgia de la Palabra se debe celebrar de tal manera que favorezca la meditaci�n� Adem�s conviene que durante la misma haya breves momentos de silencio, acomodados a la asamblea reunida, gracias a los cuales, con la ayuda del Esp�ritu Santo, se saboree la Palabra de Dios en los corazones y, por la oraci�n, se prepare la respuesta. Dichos momentos de silencio pueden observarse oportunamente, por ejemplo, antes de que se inicie la misma Liturgia de la Palabra, despu�s de la primera lectura, de la segunda y, finalmente, una vez terminada la homil�a". (Instrucci�n General del Misal Romano, #56)

Todos hemos experimentado la quietud reverente que arropa a la asamblea cuando los fieles terminan de responder �pero una palabra tuya bastar� para sanarme�. De pronto, un ni�o deja salir un grito que perfora el silencio. O el momento en que la m�sica del juguete de un ni�o o el sonajero de un beb� rompe la quietud despu�s de la Comuni�n.

�Ser�a mejor reunir a estos ni�os en su propio sal�n, para permitirle a la asamblea celebrar en silencio, mientras se protege a los padres abochornados de miradas indignadas? Mam� y pap� pudieran concentrarse en la misa sin tener que perseguir a sus hijos, y liberados de la necesidad de tener que suprimir los gritos de los ni�os. Todos ganan, �verdad?

Bueno, el otro lado pudiera interpretar esto como segregaci�n � un rompimiento de la comunidad cuyo fin es impedir la participaci�n, en vez de motivarla. Muchos perciben el mensaje t�cito como un �no son bienvenidos� � una colonia de leprosos en nuestros d�as. Las ventanas de cristal convierten el Cuarto de Ni�os en una verdadera pecera a la que se asoman los feligreses cuando pasan por all�. Esta sensaci�n de aislamiento puede ser muy familiar, especialmente si el ni�o tiene problemas f�sicos, emocionales o del desarrollo.

Este grupo puede interpretar el ostracismo como una indiferencia descarada del mandamiento del Se�or, �Dejen que los ni�os vengan a m�, y no se lo impidan porque de los que son como �stos es el Reino de los Cielos.� (Mt. 19:14)

Adem�s, algunos padres bien intencionados traen a sus ni�os enfermos que tosen y estornudan, y con mucha firmeza, consciente y vigorosamente, ofrecen el saludo de la paz. �Esto convierte al Cuarto de Ni�os en una incubadora h�meda y a prueba de sonidos, donde nadie puede escucharte gritar!

Entonces, �qu� hemos hecho?

Para nosotros, los primeros a�os en el Cuarto de Ni�os fue un tiempo en el que nuestros ni�os, sencillamente, permanec�an mientras duraba la celebraci�n. Ten�amos libros y crayones, nada ruidoso que pudiera interrumpir a los dem�s. Si estaban enfermos, mi esposa y yo asist�amos a misas en horas distintas para que uno se quedara en la casa con ellos. Si en el Cuarto de Ni�os hab�a otros ni�os enfermos, or�bamos por lo mejor y pas�bamos el Purell.

Seg�n iban creciendo, comenzamos a ense�arles el vocabulario: �Se�ala cu�l es el sacerdote�. ��Cu�les son los ac�litos?� ��D�nde est� el altar?�

Luego, pasamos a las partes de la misa: �Mira, el sacerdote se inclinar� y luego besar� el altar�. �Hagamos juntos la se�al de la cruz�. Y despu�s de la Comuni�n: ��Por qu� das las gracias?�

Ahora, cuando el di�cono desfila con el Libro de los Evangelios, mi hijo Matthew me mira. Aguanta la respiraci�n con anticipaci�n, y sonr�e animadamente si la lectura es de su tocayo. El Ciclo A es el que m�s le agrada. (Si quieren obtener ideas muy buenas, lean la serie de siete partes, �Forming Children and Youth for the Mass�, por Joyce Donahue, sobre la capacitaci�n de ni�os y j�venes para la misa).

Pasamos cinco a�os en el Cuarto de Ni�os, y usamos ese tiempo y espacio como punto de aprendizaje, un nido espiritual en el que nuestros polluelos se nutrieron hasta prepararse para volar con el resto de la bandada.

Dejar el Cuarto de Ni�os fue como un rito de iniciaci�n, alcanzar la madurez.

Ese domingo, nuestra primera incursi�n en la misa ocurri� sin complicaciones. Sin embargo, escogimos sentarnos en un banco que se encontraba a seis pies de una puerta de salida, por si hab�a una reca�da.

Y ustedes, �c�mo ven el Cuarto de Ni�os? �Es un �Alcatraz� del cual escaparse, o es un refugio para los ni�os inquietos? �Su uso debe ser obligatorio o voluntario? �Debe eliminarse de las parroquias o extenderse? �Cu�l es su experiencia?

Comments from readers

Daniel Gonzalez - 05/22/2014 10:35 AM
Thanks Sara, Ricky and Judith for reading my article. As you can see from your replies, opinions on the cry room are varied—two for, one against. We used the cry room voluntarily until we felt our kids could sit still for an hour. But I am glad, Sara, that your pastor welcomes children and their, at times, unpredictable outbursts. I welcome all of you to read my blog at www.MassExplained.com for weekly musings, reflections and observations on the Ordinary Form of the Roman Catholic Mass.
Sara E. Wolfer - 05/21/2014 09:35 PM
At our Parish the Pastor encourages children to be present at Mass. I think cry rooms shoud be eliminated. We are a family in a Parish where all should be welcome and little problems that occur should be overlooked.In the article the author said the cry room might be considered a modern day leper colony. I agree. Away with cry rooms.
Ricky - 05/20/2014 10:51 AM
40 years later Judith and MY church still does not have a cry room :-(
Judith DiPietro - 05/19/2014 08:51 PM
I think this article is excellent. I remember back 40 years ago when I took my 4 small children to church and how the parishioners stared at me when the children acted. I wish there was a cry-room then.

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